18 noviembre 2008

El otro día me sucedió algo que por un lado me dió aliento y por otro lado desencadenó una reflexión. Resulta que de camino a casa después del trabajo, como tengo que cambiar de línea del metro tres veces, en un transbordo perdí el libro que estaba leyendo, un libro que saqué de una biblioteca. Cuando me di cuenta del extravío, inmediatamente me recriminé por mi falta de atención que de seguro me iba a costar una buena suma : el costo del libro y del tratamiento documental. La Posibilidad de que alguien encuentre el libro y lo entrege a los

objetos perdidos
me parecía remota. Esto fue un jueves y me propuse a ir a la biblioteca durante el fin de semana para informarme de cómo pagar la pérdida del libro. El viernes en la noche, al llegar a casa, encontré una nota de mi compañero de casa sobre mi cama. Se trataba de un mensaje teléfonico de la biblioteca. Alguien habia encontrado el libro en el metro y lo había regresado.

Ahora bien, la biblioteca donde saqué el ibro que perdí se situa bastante lejos de lugar donde lo perdí. De manera que la persona que lo regresó sea hizo toda una travesía para entregarlo o vivía cerca del lugar. Las dos posibilidades son extremadamante improbables, pero sucedió.

Claro que cuando me di cuenta que perdí el libro expresé internament el deseo de contemplar un milagro: de alguna manera poder recuperar el libro. Pero no realizé ninguna oración de fé, ni esperaba realmente una respuesta. Es por esto que me puso a pensar en el sitio que ocupa la oración en mi vida, sobre todo las peticiones que cada uno de nosotros hacemos. Por qué Dios responde a unos y a otros no? Cuál es ma responsabilidad cuando recibo la respuesta a una oración? Cuál es la imagen de Dios y de mi relación con Él segun lo que espero de Él?: lo veo como un Ser alejado inalcanzable, o como una especie de genio encerrado en una lámpara que al frotar cumple todos mis deseos?

Finalemente lllegué a la conclusión que a veces los cristianos, sobre todo los evangélicos y más aún los pentecostales, basamos nuestra relación con Dios -y nuestra fé- en términos de lo que hemos recibido materialmente. Creo en ese sentido que a veces exageramos el lugar y la importancia, asi que la realidad de los milagros que vemos y recibimos. Creo que si recibimos una bendición de Él, es para convertirnos en una bendicion para los otros y no porque Dios Padre quiere consentir a sus hijos. Somos la sal de la tierra, la luz que no debe esconderse; Benditos para que atravéz de nosotros el amor de Cristo se repanda en el mundo a todos y no sólo a nosotros, los "privilegiados".

Es decir que cada vez que Dios responde a una oración material, la respuesta viene con una responsabilidad. Como en la parabola de los talentos.....


Y muchas veces olvidamos esto y pedimos y pedimos y pedimos....

3 commentarios:

A dijo...

Es cierto que los cristianos tendemos a ver a Nuestro Señor como un genio de la lampara, creemos erroneamente que su papel es el de cuidarnos y socorrer nuestros caprichos por minimos que sean; Señor, haz que alcance a llegar a la barata de ropa!!!


Suelo decirle eso a algunos hermanos en la fe, Dios no TIENE por que ayudarnos, si lo hace, es por misericordia, y si no lo hace, ÉL sabra sus razpnes y no hay motivo alguno para dudar o debilitar la fe cuando las cosas no son cmo quisieramos, yo creo firmemente que Dios, Jesus, (quien dijo que su reino no era de este mundo) nos proocura con esmero los dones y bendiciones espirituales, y que en las triialidades mundanas, somos mas nosotros mismos (como especie) la que hace lo posible para que tengamos carencias.

Un abrazo, un beso no magico
A.

gavvvo dijo...

DIOS TE BENDIGA ABUNDANTEMENTE HERMANO: TU BLOG HA SIDO DE GRAN BENDICION Y AYUDA EN MI PROCESO DE AFIRMACION COMO CRISTIANO Y GAY... GRACIAS POR TODO... SALUDOS DESDE SAN LUIS POTOSI... TE AMO EN EL AMOR DE CRISTO Y ME UNO A TI EN ORACION POR QUE EL SEÑOR USE A SU PUEBLO COMO UN VERDADERO INSTRUMENTO DE SU AMOR...
AT: GAVO

Alejandro dijo...

Hola gracias por tu comentario.